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Mostrando entradas de septiembre, 2012

El hombre distraído

Hace tiempo veía siempre, todas las tardes, al pasar por un cruce de esquinas a unas cuantas cuadras de mi casa, a un hombre, el hombre distraído. Siempre estaba allí, sentado, calmado y relajado leyendo el diario, el mismo diario todos los días. Esta escena pude contemplarla por varios años.

Un viaje, dos personas

Mauro salió de su casa apurado esa mañana porque debía llegar a horario a una crucial cita, el colectivo tardo unos minutos más de lo acostumbrado.
 Ansiedad y nervios dominaban sus pensamientos. La cita era importante, debía si o si llegar a horario. Tenia el tiempo justo según calculó, pero

No todos PUEDEN VER lo invisible

La apacible brisa al abrir la ventana de un amanecer de primavera hizo por breves segundos respirar algo de tranquilidad a Mauricio, que se preparaba para comenzar el día. Contempló el imponentehorizonte de la ciudad, el cielo despejado y la frescura de la mañana que no presagiaban para nada lo que pasaría ese día. Imperturbable por no saber lo que vendría, andaba tal como siempre. Naturalmente avanzó en su rutina.